La filosofía de la intervención ha sido la de respetar y mostrar todas las etapas constructivas de la edificación, principalmente siglos XVII, XVIII y XIX. El resultado es un edificio sobrio, que resalta los elementos más significativos, como el arco de entrada, las compuertas, o los elementos singulares del interior.
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¡Pronto todos los murcianos podremos disfrutar de este testigo de la historia etnográfica de la Huerta de Murcia!
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